PAPELES PARA QUEMAR

"Papeles para Quemar" es la respuesta lógica en alguien tan prolijo como yo a una realidad de las redes sociales en la que los caracteres se miden al milímetro, aquí puedo dejar escapar toda mi palabrería y mis inquietudes.
Las dos imágenes de los "Caprichos" de Goya que encabezan ambas columnas laterales identifican las intenciones de El que escribe en estas páginas, que están destinadas a arder por el paso del tiempo y por la crítica de quienes deseen participar.
Pues mi existencia se resume en el adagio machadiano: "Vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas".
Este es un espacio abierto a la reflexión, a la creatividad y a la crítica, sobre todo a la crítica, porque sin ella esta área de comunicación carece de sentido.
Vengo de una tradición que sublima la crítica a los lugares más importantes, suelo ser punzante y espero ser punzado, así cumpliré mi objetivo: aprender.

martes, 8 de mayo de 2012

Una mijica de poesía y literatura cada día:


"[...] bien sabe Dios que la perversidad, esa rosa sangrienta, es una flor que nunca se abrió en mis amores. Yo he preferido siempre ser Marqués de Bradomín, a ser ese divino Marqués de Sade. [...]"
 (R. del Valle Inclán, 1902).
Una mijica de poesía y literatura cada día:
PRINCIPIANTES 
"Cómo están provistos de lo necesario sobre la tierra (manifestándose a intervalos),
cuan queridos y terribles son para la tierra,
cómo se avezan a sí mismos y a los demás; 
qué paradojal parece su tiempo,
cómo la gente repara en ellos sin conocerles,
cómo hay algo de inexorable
y permanente en el destino de ellos,
cómo cada época escoge mal sus objetos
de adulación y recompensa,
y cómo el mismo precio inexorable
ha de pagarse aun por la misma gran compra." 
(Walt Whitman,  1855).

lunes, 7 de mayo de 2012

Una mijica de Poesía o Literatura al día:

"Hasta el Día que Vuelva..."

"Hasta el día en que vuelva, de esta piedra
nacerá mi talón definitivo,
con su juego de crímenes, su yedra,
su obstinación dramática, su olivo.


Hasta el día en que vuelva, prosiguiendo,
con franca rectitud de cojo amargo,
de pozo en pozo, mi periplo, entiendo
que el hombre ha de ser bueno, sin embargo.


Hasta el día en que vuelva y hasta que ande
el animal que soy, entre sus jueces,
nuestro bravo meñique será grande,
digno, infinito dedo entre los dedos."
(César Vallejo).
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viernes, 4 de mayo de 2012


Serie de Collage "Asomado al abismo de la Imaginación"
                                              "Escribiré en tu abanico: 
                                               te quiero para olvidarte, 
                                               para quererte te olvido." 
 (Don Antonio Machado). 
Una mijica de poesía al día:
"No sabía 
si era un limón amarillo 
lo que tu mano tenía, 
o un hilo del claro día, 
Guiomar, en dorado ovillo. 
Tu boca me sonreía. 
Yo pregunté: ¿qué me ofreces? 
¿Tiempo en fruto, que tu mano 
eligió entre madureces 
de tu huerta? 
¿Tiempo vano 
de una bella tarde yerta? 
¿Dorada ausencia encantada? 
¿Copia en el agua dormida? 
¿De monte en monte encendida, 
la alborada 
verdadera? 
¿Rompe en sus turbios espejos 
amor la devanadera 
de sus crepúsculos viejos?" 
    -0-
"Escribiré en tu abanico: 
te quiero para olvidarte, 
para quererte te olvido." 
 (Don Antonio Machado). 

miércoles, 2 de mayo de 2012


Serie de Collage "Asomado al abismo de la imaginación":
"Al fondo de la iglesia ardía una lámpara que no era sino una simple mariposa suspendida en un vaso."
(G. Flaubert, 1857).

Una mijica de poseía o literatura al día:
'Espacio de muertos vivientes' (espacio sin tiempo)'.
"Una tarde en que sentada junto a la ventana abierta acababa de ver a Lestiboudis, el sacristán, que estaba
podando el boj, oyó de pronto tocar al Ángelus.
   Era a principios de abril, cuando abren las primaveras; un aire tibio circulaba sobre los bancales labrados,
y los jardines, como mujeres, parecían componerse para las fiestas de verano. Por los barrotes del cenador y
más allá todo alrededor se veía el río en la pradera dibujando sobre la hierba sinuosidades vagabundas. El
vapor de la tarde pasaba entre los álamos sin hojas, difuminando sus contornos con un tueste violeta, más
pálido y más transparente que una gasa sutil, prendida de sus ramas. A lo lejos, caminaban unas reses, no se
oían ni sus pasos, ni sus mugidos; y la campana, que seguía sonando, propagaba por los aires su lamento
pacífico.
   Ante aquel tañido repetido, el pensamiento de la joven se perdía en sus viejos recuerdos de juventud y de
internado. Recordó los grandes candelabros que se destacaban en el altar sobre los jarrones llenos de flores,
y el sagrario de columnitas. Hubiera querido, como antaño, confundirse en la larga fila de velos blancos,
que marcaban de negro acá y allá las tocas rígidas de las hermanitas inclinadas en sus reclintorios; los domingos, en la misa, cuando levantaba la cabeza, percibía el dulce rostro de la Virgen entre los remolinos azulados del incienso que subía. Entonces la sobrecogió un sentimiento de ternura; se sintió languidecer y
completamente abandonada, como una pluma de ave que gira en la tormenta; a instintivamente se encaminó
hacia la iglesia, dispuesta a cualquier devoción, con tal de entregarse a ella con toda el alma y de olvidarse
por completo de su existencia." (Gustave Flaubert, 1857).